jueves, 14 de junio de 2018

Organizador gráfico: Resumen del tema


Segundo proyecto: Reporte de elaboración.


Simple y repetitivamente, en este momento me estoy muriendo de sueño. Literal. Me muero.

Pero soy responsable, así que aquí va.

Al realizar la investigación algo que pude notar de los tres textos que recopile es que todos tienden a irse directamente al punto por el que el lector en cuestión a entrado a su texto. Además, procuran utilizar, emplear, datos provenientes de investigaciones realizadas con anterioridad; es decir, está basado en otros textos científicos.

Así que, por lo que pude notar y por lo que pude entender de lo explicado en clase, los autores de cada trabajo fungieron como recopiladores.

Debo decir, más para rellenar espacio que para otra cosa, que yo también jugué en esta competencia que es la redacción de textos como recopiladora.

¿Y acaso hay otro tipo de creador de textos científicos?, sí. Si lo hay. Tal parece, por lo que entendí en la clase, existe el redactor investigador y el redactor recopilador. El primero, como da a entender el propio nombre, es aquel que se va de la mano de su propia investigación para la creación de su propio texto.

El segundo, como es mi caso, se encarga de recoger información de diversas fuentes para complementar su propio trabajo.

 Y creo eso es lo único destacable que puedo obtener de este proyecto (además de lo confuso que fue entender los implementos de su estructura), por lo mismo, hasta aquí dejare la parte mas seria de mi reporte de redacción.

Nunca aprenderé a no dejar todos los trabajos largos hasta el último, ¡Pero esta vez no pude evitarlo!, tenía (y tengo) mucho tarea…

Mi propio texto científico -Segundo poyecto




LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS,

 ¿SON EN VERDAD “ASESINAS DE NEURONAS”?

Algunos de los efectos de esta sustancia sobre ciertas funciones del cuerpo que comúnmente son asociadas con el sistema nervioso no tienen que ver con la desaparición de neuronas.



Desde el principio de la conciencia y las adicciones humanas, del reconocimiento de la ineptitud humana, se ha sabido que el alcohol significa una fuente de problemas tanto para la salud humana como para las relaciones de las personas sujetas a este tipo de vida descarrilada.

Por ello es normal que los nervios y el miedo sin fundamentos traigan consigo el origen de información totalmente falsa e incorrecta acerca de los efectos del alcohol dentro del cuerpo humano.

El que el alcohol mata neuronas, es uno de ellos.

¿Cómo empezó?

El mito probablemente se relaciona con la derogación de la decimoctava ley de enmienda en E.U., de 1913, que dicta:

Sección 1. Un año después de la ratificación de este artículo quedará prohibida por el presente la fabricación, venta o transporte de licores embriagantes dentro de los Estados Unidos y de todos los territorios sometidos a su jurisdicción, así como su importación a los mismos.

Y que finalmente fue reforzado por un estudio realizado en 1990 por unos tales Harper y Krill, en donde el par afirmo que los alcohólicos tenían menos neuronas que una persona con consumo moderado de la misma sustancia o que una que repudie las bebidas.

Lamentablemente, su existencia ha acarreado más problemas de los que le hubiera gustado resolver.
El objetivo de este artículo es desmentir de una vez por todas todo lo falso anteriormente dicho sobre el tema. Evitemos malentendidos innecesarios.


¿Qué sucede entonces?

Para poder probar el punto y debido a lo incoherente que sonaba para los conocedores y científicos el hecho de que el alcohol produjera problemas en un área tan fuera de contexto como lo son las células en el cerebro que controlan todo el sistema nervioso. Sonaba incoherente. Era incoherente.



Tenía que haber una explicación menos drástica para lo torpes que suelen ser los borrachos en cuanto a habla y movimiento.

Como todos conocemos, cuando un científico tiene dudas no suele quedarse con los brazos cruzados y busca resolverlas por todos los medios, incluso si es por su propia cuenta.

Fue así como empezó la etapa de descubrimiento, de investigaciones, experimentos sencillos y otros no tanto que dieron origen a que finalmente, 60 años de la ley de enmienda (1993), dos neurólogos comprueban que el número de neuronas de la corteza cerebral, también llamada “materia gris”, es igual en bebedores y abstemios.
A partir de ese punto, todo comenzó a ser más claro.


Resultados

En un principio, afirma el vocal de la Sociedad Española de Neurología, dentro de la neurociencia se creía que el número de neuronas encontraba su estabilidad dentro de la etapa de gestación, para, al momento de nacer, empezar un lento declive.

Y que este declive era impulsado por el consumo de toxinas.

Mas tarde, se confirmó que durante la etapa adulto neuronas generadas por células madres eran creadas por celular madre y ubicadas en zonas estratégicas del cerebro, sin embargo, no sustituían a las perdidas en accidentes o por enfermedades.

La revista científica “Muy Interesante” apunta que para destruir cualquier tipo de célula sería necesario una concentración de alcohol muy alta (próxima al 100%), siendo a partir de un nivel en sangre del 0,1% cuando una persona puede empezar a emborracharse.

Y vamos, ¿quién más que un suicida va a meter más del 0,5% de alcohol en su sangre?

Algo que sí hace el alcohol en cuanto a las neuronas es modificar la estructura física de neuronas espinosas, más enfocado ente aspecto a las del tipo D1, lo que provoca que sean más excitables. Es decir, más perceptibles a impulsos exteriores.



El alcohol, además y gracias a datos generador por la Universidad de Nueva York en Buffalo, E.U., daña las dendritas en las neuronas, (dendritas: reguladores coordinación motora y aprendizaje) esto ocasiona los problemas de habla y equilibrio en un ente ebrio.

Esta bebida también ocasiona daños en el hígado, haciéndolo muchas veces incapaz de filtrar toxinas, estas, como resultado, llegan al cerebro y pueden causar una encefalopatía hepática, afectando la función cerebral.

Ello también produce cambios en la función cognitiva y en la personalidad, así como alteraciones en el ciclo de sueño, e incluso estados de como a muerte.

Aunque la materia gris no se vea muy afectada, la “materia blanca” era mucho menor en cerebros de alcohólicos, y las células nerviosas que quedaban estaban atrofiadas. Pero los daños son reversibles.


¿Qué pasa al final?

Consumir esta sustancia en exceso es perjudicial para la salud del individuo. Beber a largo plazo trae conlleva a problemas en el hígado, el páncreas y el sistema circulatorio. Podría decirse que el cerebro queda al margen de las lesiones.

Aunque no sea un efecto directo, puede inhibir la producción de ciertas secreciones corporales (como la vitamina B) que son esenciales para el proceder de ciertas funciones corporales. A pesar de ello, la bebida si afecta a las conexiones neuronales del cerebelo, ojo, no a las neuronas, área de la cual depende acciones como el aprendizaje y la coordinación motora.

Así que el número de neuronas no desciende por beber, no es bueno beber, pero tampoco lo es quedarse con la idea de que poco a poco matamos a nuestro cerebro a tirones. Pero es importante reconocer que, aunque el alcohol no mate neuronas, daña a la salud en general, y esto conlleva a la muerte de millones de personas al año.

Si se puede, entonces, no beba. Si no, al menos consuma con moderación, pues es importante recordar que si los daños por consumo de bebidas alcohólicas en el cerebro es mínimo, casi todos los efectos pueden revertirse en un periodo prolongado de abstinencia o consumo moderado.





Segundo proyecto: "¿Es verdad que el alcohol mata neuronas?"

¿Es verdad que el alcohol mata neuronas?


A pesar de lo difundida que está la idea, el alcohol no mata neuronas (el mito probablemente surgió a raíz de un estudio de 1990 donde Harper y Krill hallaron que los alcohólicos tenían menos neuronas). Antes de ir a celebrarlo con una cerveza, en cualquier caso vale la pena matizar esta afirmación.
Beber en exceso es perjudicial para la salud. Beber, a largo plazo, acarrea problemas en el hígado, el páncreas y el sistema circulatorio. En ese sentido, el cerebro es el que queda más al resguardo de lesiones.
Si bien es cierto que los alcohólicos presentan tasas significativamente más altas de fallos de memoria, trastornos de conducta, trastorno de déficit de atención y demencia, y que el cerebro se encoje (según revelan exámenes con resonancia magnética), el alcohol no mata literalmente ninguna neurona. El número de neuronas no desciende por beber.
En un estudio de 1994 publicado por The Lancet, dos neurólogos daneses comprobaron ya que el número de neuronas de la corteza cerebral (la “materia gris”), que es donde tiene lugar el razonamiento, entre bebedores y abstemios era idéntico.
Lo que sí advirtieron es que la “materia blanca” era mucho menor en cerebros de alcohólicos, y las células nerviosas que quedaban estaban atrofiadas. La materia blanca es menos esencial que la gris, y además las neuronas no estaban muertas, sino atrofiadas: es decir, que los daños son reversibles, según Roberta Peyney, bióloga celular especializada en alcoholismo crónico.
Otro estudio que refrenda esta idea es el publicado en The Journal of Neuroscience Ethanol enhances neurosteroidogenesis in hippocampal pyramidal neurons.

¿Entonces cómo se explica el síndrome de Wernicke-Korsakoff, que es un trastorno que degrada la memoria y la coordinación de los alcohólicos?
 Pues por el déficit en tiamina, una vitamina B que el alcohol puede inhibir. Es decir, que el alcohol, en sí mismo, no es quien provoca el síndrome, y por tanto podría evitarse añadiendo tiamina a las bebidas alcohólicas, tal y como añadimos yodo a la sal de mesa.
No hay que abusar del alcohol, pero tampoco hay que diseminar la idea de que, por cada cerveza ingerida, hemos matado un puñado de neuronas. Casi todos los efectos del alcoholismo en el cerebro pueden revertirse con un periodo prolongado de abstinencia o consumo moderado.
De hecho, según un estudio publicado en la American Journal of Epidemiology por Annie Britton, de la University College London, el consumo moderado de alcohol incuso podría mejorar el rendimiento cerebral.
Vía | Medciencia Fotos | Jorge Royan | MethoxyRoxy


https://www.xatakaciencia.com/antropologia/es-verdad-que-el-alcohol-mata-neuronas

Segundo proyecto: "Es cierto que las bebidas alcohólicas matan neuronas?"


 

¿ES CIERTO QUE LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS MATAN NEURONAS?


3 AÑOS AGO

Desde hace mucho tiempo existe la creencia popular de que el consumo de alcohol genera la muerte de las neuronas, incluso se llegó a pensar que las personas indigentes tenían muy poca capacidad cerebral debido al abuso de la bebida, sin embargo, esto no es del todo cierto.

De acuerdo con Fundación UNAM existen recientes estudios que demuestran, contrario a lo que se pensaba, que aquellos adultos que beben alcohol de manera moderada presentan mejoras en ciertas habilidades cognitivas como pensar y razonar, así como en la memoria. Por el contrario, en bebés y adolescentes la ingesta de alcohol afecta de manera negativa el desarrollo cerebral. 

En la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, Estados Unidos, Roberta J. Pentney descubrió que el alcohol daña las dendritas de las neuronas que se encargan de la transmisión de mensajes ubicadas en el cerebelo, que regula la coordinación motora y el aprendizaje.
Es por esto que cuando bebemos más de lo debido nos cuesta tanto trabajo hablar correctamente y caminar. 

Pero, ¿es cierto que el alcohol mata neuronas?

No. En estricto sentido, el abuso en el consumo de alcohol no mata neuronas, sin embargo, las daña y afecta la función cerebral, ya que incide en la conexión entre las células cerebrales y esto trae consigo muchas complicaciones como atrofia cerebral, daño en las funciones corporales y reducción en el tamaño del cerebro, lo que puede llegar a generar una embolia o padecer Alzheimer. 
Otro de los motivos por los cuales el alcohol daña el cerebro es causado por el hígado, una vez que este órgano no es capaz de filtrar de manera adecuada las toxinas del organismo, las toxinas venenosas pueden llegar al cerebro y causar una encefalopatía hepática que afecta la función cerebral.

Según los datos de Fundación UNAM esto produce cambios en la función cognitiva y la personalidad, así como alteraciones en el ciclo de sueño o incluso estados de coma o la muerte.
Así que, aunque el alcohol no es responsable de matar neuronas y genera muchos problemas que pueden afectarnos a nivel cognitivo, por lo que es mejor tener mucho cuidado de no abusar de este tipo de bebidas y consumirlas con moderación. 


http://www.animalgourmet.com/2015/01/07/restaurante-de-eu-se-niega-a- recibir-propinas/

Segundo proyecto: -"Es verdad que el alcohol destruye neuronas?"


¿Es verdad que el alcohol destruye las neuronas?


El deterioro mental perceptible en los alcohólicos tiene poco que ver con esa asentada leyenda urbana.





 
 3 minutos de lectura





Sara Romero

Huelga decir que de ninguna manera estamos respaldando el consumo de alcohol. El alcohol daña casi todos los órganos vitales de nuestro cuerpo. Pero solo para dejar de lado esta leyenda urbana, el alcohol no ha matado ni mata neuronas. El alcohol afecta más bien a las conexiones neuronales del cerebelo, zona de la que dependen el aprendizaje y la coordinación motora. Pero, como se puede comprobar en las autopsias, los encéfalos de los abstemios y los adictos a la botella tienen el mismo número de neuronas. Es su calidad, no la cantidad, lo que sufre con las borracheras.

¿De dónde procede este mito?

El mito que afirma que el alcohol mata las células cerebrales se remonta a tiempos lejanos y, sobre todo, está relacionado con la aprobación de la 18ª Enmienda en Estados Unidos, cuando el movimiento de la Templanza comenzó a difundir el rumor de que el consumo de alcohol mataba nuestras valiosas neuronas.

Debido a la lentitud del movimiento, la dificultad para hablar y simplemente la torpeza de los borrachos, este rumor fue ampliamente aceptado como un hecho y se extendió como un reguero de pólvora. De hecho, no fue hasta 1993, exactamente 60 años después de la derogación de la Ley de Prohibición, que la ciencia finalmente pudo concluir sin ninguna duda que el alcohol no mataba las neuronas. Básicamente los investigadores compararon las neuronas de los alcohólicos con los no bebedores y no encontraron diferencias notables.

Según José Manuel Moltó, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), 'durante décadas los neurocientíficos pensábamos que el número de neuronas se estabilizaba tras el desarrollo prenatal y postnatal y que empezaba un lento declive que algunas cosas como los tóxicos podían agudizar. En la década de 1960 descubrimos, sin embargo, que se forman nuevas neuronas en el encéfalo a lo largo de la vida adulta a partir de células madre. Estas nuevas neuronas están en localizaciones determinadas y no sustituyen a las que pueden perderse como resultado de un accidente o de una enfermedad neurodegenerativa. No obstante se supone que son imprescindibles para procesos tales como la memoria'



Cuando el alcohol llega al cerebro, desactiva la función al dañar el tejido conectivo al final de las neuronas. Esto interrumpe la comunicación entre las neuronas y hace que sea más difícil para un individuo concentrarse o completar tareas menores. Sin embargo, nuestros cuerpos son increíblemente resistentes y en su mayor parte 'perdonan' las obras de la naturaleza. Este alboroto celular inducido por el alcohol causa un daño menor y definitivamente no da como resultado la muerte de la neurona.

Ahora bien, aunque el alcohol no mate las neuronas, pues para aniquilar cualquier tipo de célula, se necesitan altísimas concentraciones de alcohol –próximas al 100%–, y empezamos a emborracharnos a partir de un nivel en sangre del 0,1%, sí mata a millones de personas cada año. De ahí que pedimos que no se vea este artículo como una excusa para beber en exceso. Como todo en esta vida, lo importante es la moderación.

El consumo de alcohol altera la estructura y la función de las neuronas en un área del cerebro llamada cuerpo estriado dorsomedial, una región del cerebro que impulsa comportamientos dirigidos a objetivos, y el alcohol da como resultado "alteraciones persistentes de la morfología neuronal"en esta zona.

Modifica la estructura de las neuronas

Los estudios han determinado que el alcohol cambia la estructura física de las neuronas espinosas medianas, el tipo principal de célula en el cuerpo estriado. Estas neuronas pueden facilitar o inhibir la realización de comportamientos específicos debido a uno de los dos tipos de receptor de dopamina: D1 o D2. El consumo periódico de grandes cantidades de alcohol actúa sobre las neuronas D1, lo que las hace mucho más excitables y, por lo tanto, se activan con menos estimulación.




https://www.muyinteresante.es/curiosidades/preguntas-respuestas/es-verdad-que-el-alcohol-destruye-las-neuronas-121393418453



Segundo proyecto: -Redacción de un texto científico-

Como se supone ya conozco el contexto tras los textos científicos, ahora me toca a mi escribir uno :D (Pongo mucho esa carita, pero es que me encanta).

Dicho texto propio debe basarse en la información obtenida por tres trabajos del mismo tema pero diferentes fuentes.

Después de buscar y buscar y buscar (por menos de 5 minutos), encontré un texto que trataba de como aquel rumor que dice que el alcohol mata neuronas, es falso.

Pensé, entonces, dos cosas:

  1. Es un tema interesante
  2. De seguro hay muchos textos científicos iguales. 
Habiéndolo escogido, me di a la tarea a buscar otros dos ejemplares. Así que llendo a Google y googleando "El alcohol no mata neuronas texto científico", encontré lo que buscaba.

Es así que mis tres textos base fueron:
  • "Es  verdad que el alcohol destruye neuronas?" -muyinteresante.
  • "Es cierto que las bebidas alcohólicas matan neuronas?"  -Animal Gourmet
  • "Es verdad que el alcohol mata neuronas?" -Ataka ciencia
Y así nació: "Las bebidas alcoholicas, ¿Son en verdad 'Asesinas de neuronas'?"

Primer proyecto: Reporte de elaboración.


La información existente en la red en lo concerniente a los textos científicos es demasiado dispareja e incoherente para mi gusto.

Pareciera que los autores no logran ponerse de acuerdo y plantean diferentes criterios para poder decir sí o no a ciertos detalles y aspectos que rodean a este tipo de textos. Es muy confuso ciertamente entonces todo el asunto.

Dado a ello, tarde un poco más del tiempo que tenía predestinado hacer la investigación de este proyecto. Tuve que leerme casi por completo todas y cada una de las páginas de las cuales he investigado.

La mayoría de los documentos que encontré de la temática, no son más que trabajos o ensayos de estudiante que empiezan a tratar con los textos científicos. Es decir, todos están redactados desde su punto de vista y se torna difícil interpretarlo para aquel que no sabe relativamente nada del tema, como es mi caso.



Yo trabajo con textos científicos (si soy sincera, no sabía que se llamaban de esa forma), los uso para investigaciones y actividades que requieren de un estudio detallado de la materia, no obstante, creo, si mi memoria no me falla, que nunca he estado al otro lado de la ventana, redactando uno. Uno genuino, no solo recopilando información al azar del internet, sino que, reuniendo datos desde mi propia mano, con mis propios movimientos para obtener dicha información.

Además, me parece interesante aquello acerca de que los textos científicos no siempre están destinados a la publicación. La intención no siempre será compartir el conocimiento. El reunir este tipo de datos casi siempre solo representa la ventaja absoluta para el investigador que lo haya redactado.

El compartir la información y hacerla del conocimiento público, es trabajo puramente perteneciente a los textos de divulgación informativa, otro asunto aparte, pero que, tal parece, es importante notar su total discrepancia con los textos científicos.
En fin, un trabalenguas todo el asunto.

Primer proyecto.- Cuestionario


  • ¿Qué son los textos científicos?


Son aquellos que presentan el desarrollo de un contenido de forma sistemática, producto de una investigación, aportando pruebas y resultados.
Texto científico es aquel cuyo contexto contiene de forma confiable todo el proceso que se requiere en una investigación científica. Su objetivo es comunicar el conocimiento y corresponde a la función referencial de la lengua.

  • ¿Cuáles son sus características?


Posee tres características principales:
  1. Escritura formal: El lenguaje empleado es técnico. Esto quiere decir que las palabras y expresiones utilizadas pueden llegar a ser propios de la ciencia de la cual se está escribiendo. Por tanto, es posible que se quiera aprender de antemano dicho lenguaje.
  2. Orden sistemático: Significa que en el desarrollo de la obra se seguirá un orden coherente. Por ejemplo, si un escrito quiere hablar sobre el problema de la contaminación del agua, podría empezar con una introducción que explique en que consiste dicho fenómeno, para luego ir profundizando en sus causas y en las posibles soluciones.
  3. Investigación, documentación del contenido desarrollado: El redactor debe fundar su contenido con información veraz y verificable.

  • ¿Quien los elabora?

Visto desde un punto criterio sistemático, existen dos tipos de personas que escriben un texto científico:

Investigador: ejerce el pensamiento científico y, mediante distintos métodos, realiza un estudio científico, plasma en él un pequeña introducción, relata los métodos utilizados para resolver la hipótesis planteada por el, incluye sus resultados y conclusiones obtenidas en él, ademas de contener lo necesario para respaldar su estudio.

Redactor: cualquier persona que recopila dichos textos datos u otros y los acomoda de acuerdo a la interfaz del texto científico.

  • ¿Para que sirven?

Para consultar de manera rápida y eficaz la información necesaria para la complementación de un proceso técnico o creativo, sea de investigación o de desarrollo, dado que contiene la solución a esos problemas que impiden continuar con el trabajo.

  • ¿Como se elabora?

1.  Escribe el resumen en el primer párrafo.  Incluye el lugar, la fecha y el tema de la investigación.
2.  Escribe la introducción en el siguiente párrafo.  Explica la importancia del proyecto y la aportación de este a temas relacionados.
3.  Describe en otro párrafo la metodología o procedimiento que se utilizó para la investigación.
4.  Informa en el último párrafo los hallazgos del proyecto.
5.  Escribe un título para tu texto científico.