Los textos, por lo general, poseen tres características principales:
la precisión, la claridad y la brevedad. No obstante, el texto científico posee
sus propias cualidades que lo hacen apto para el tipo de objetivo al que están destinados.
Estas son:
- Precisión
- Claridad
- Brevedad
- Investigación
- Innovar
- Objetividad
- Lenguaje elevado
- Vigencia o actualidad
- Precisión:
Es importante proporcionar datos e información certera que no
dé lugar a dudas.
Deben ser precisos para, por el tipo de información, darle al
lector la calidad y eficacia que se busca.
Su contrario sería: la vaguedad o la imprecisión.
- Claridad:
Que lo escrito sea legible y atendible para el lector.
Que use un lenguaje avanzado no lo hace “no claro”, sino
confuso. Pues muchas veces se utilizan tecnicismos de la ciencia tratada.
- Brevedad:
Es relativa al tipo de tema, no hay un límite conocido
establecido.
- Investigación:
El texto científico debe contener de un trabajo (tesis,
trabajos, proyectos, antecedentes) del mismo contexto.
Principalmente se investiga de un estudio científico.
- Innovar:
Descubrir, inventar, nuevo. El carácter científico de un
texto de este tipo proviene de lo reciente que sea la investigación de la que
trata.
Tiene que ser, entonces, algo recién descubierto (inventado,
investigado, etc.) o que hará a futuro.
- Objetividad:
Debe ser objetivo o apegado a la realidad. Su información debe
ser comprobable, real; basándose en estadísticas certeras, etc.
Su contraria es: la relatividad.
- Vigencia o actualidad:
Que el texto sea reciente. Para que el conocimiento otorgado
posea un mayor valor.
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